viernes, 14 de diciembre de 2012

Te puedo enseñar en tan solo un segundo, que no soy como las demás. Me gusta que te vuelvas loco al pensar en la idea de perderme, pero admito que me gusta que sepas que solo tú eres el dueño de mis ojos. Me encanta que estés miles de minutos a mi lado, intentando sacarme una sonrisa, que como dices tú, que yo te sonría cuando me enfado, es improbable pero no imposible, pero de ese 5% de que yo sonría, en tan solo un segundo puedes convertirlo en un 99% y admito, que siempre caigo rendida a ti y termino mostrándote mi más bonita sonrisa. Me encanta cuando me llamas cariño. ¿Para qué negarlo? Y sobre todo, aunque lo niegue, me encanta cuando me castigas sin tus besos, me encanta desafiarme, ver como no aguanto ni un solo segundo sin tus labios, y lo mejor, te demuestro que mis labios para ti con una droga, la más sana de las drogas. Adoro cuando las cosas no me salen bien y tú no eres como las otras personas que huyen al verme llorar, tú me arropas y me aprietas contra tu pecho, susurrándome “todo va a ir bien, cariño”



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