viernes, 9 de diciembre de 2011

Que los besos no son contratos ni los regalos promesas


Mi niña, acabo de llegar a casa y he estado pensando y dándole vueltas a todo , a lo que me has dicho y a cómo ha ido nuestra tercera cita. No sé qué decirte ni pensar pero estoy seguro que sin ti no quiero estar. Tú me preguntas si me voy a ir o voy a abandonar pero quiero que sepas que hasta el final por ti voy a luchar. Sé que me tocará sufrir, sé que me tocará llorar, sé que me tocará reír, sé que me tocará sentir pero todo sea por estar junto a ti. No seré un hombre perfecto ni tendré un cuerpo de modelo, pero lo que sí puedo ofrecerte es un corazón verdadero. Dices que conmigo ves futuro y confías en mi y eso me da vida para seguir aquí. Quiero que seas esa chica a la que llevo de la mano mientras paseo, esa chica que observo mientras me habla y esa chica a la que haga feliz día sí y día también. La gente tiene que aprender que los besos no son contratos ni los regalos promesas. Aprender que con la misma severidad con la que juzgas tú también serás juzgado y, en algún, momento condenado. Aprender que no importa en cuanto se parta tu corazón, que el mundo no se detiene para que lo arregles, que la personalidad se queda y belleza se va.
Dani.

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